La mejor definición sobre el valor de la visión

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En una canción no demasiado conocida, Peter Gabriel hizo quizás la más potente y sintética explicación sobre el valor que puede tener una visión, su origen y su impacto.  Es importante la conexión que hace entre lo personal y lo colectivo, uniendo dolor y cambio.

La canción se llama “Fourteen black paintings” y está incluida en su album “Us”

Su letra dice únicamente estos cinco versos:

“From the pain come the dream

From the dream come the vision

From the vision come the people

From the people come the power

From this power come the change”

[Traducción: "Del dolor viene el sueño, Del sueño viene la visión, De la visión viene la gente, De la gente viene el poder, De este poder viene el cambio"]

A continuación les dejamos el video de la canción, editado magníficamente por .

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Mariano Morresi

Desconectar para conectar

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El siguiente video ha circulado bastante por la web en los últimos meses. Pertenece a la empresa de telefonía tailandesa DTAC. El poder viral tiene que ver con un mensaje simple, universal y actual: “desconectar para conectar”, desconectarse de la tecnología para conectar con las personas y el entorno, para que la presencia sea presente.

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Más info aquí

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Mariano Morresi

Bobby McFerrin demuestra el poder implícito de la música

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En 2009, el talentoso músico Bobby McFerrin fue invitado al World Science Festival para participar de un evento sobre “notas y neuronas”. El también compositor y productor se despachó con una prueba del poder de la escala pentatónica usando a la audiencia. El conocimiento implícito, que va más allá de las culturas e influye en nuestras respuestas puede verse en este entretenido video.

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La conferencia completa (en inglés) está aquí

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Fernando Cerutti

Noé y la innovación en equipo

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La Biblia relata como Dios proporciona a Noé el diseño detallado del arca que salvaría a todas las especies animales del diluvio. Pero podemos imaginarnos qué hubiera ocurrido si Dios hubiera decidido delegar, y en lugar de proporcionarle un completo plan de salvamento, hubiera enviado al anciano Noé la multitud de bestias, reptiles y aves pocos meses antes de las lluvias, sin instrucciones ni plan estratégico.

Posiblemente Noé, al que los muchos años de patriarca le habrían dado buena cintura, pensaría en hacer lo propio: delegar a su vez en los bichos el diseño de una solución. Las teorías en uso del Management predicaban que así conseguiría mejor motivación y alineamiento estratégico, aparte de cubrirse si algo se complicaba.

Rechazo al cambio

En la nueva historia, la primera sorpresa de Noé fue que los animales no colaboraron cuando les pidió nuevas ideas para el diseño de una salvación. Pese a todas las enseñanzas que les mostró de los gurús de la época, avalando el valor del aprendizaje y el trabajo en equipo, la mayoría no quiso participar. Preferían funcionar como siempre, que el hombre pensara y ellos a comer, crecer y reproducirse.

Noé estaba desconcertado. No sabía si es que los animales estaban en una fase de negación, o si la culpa era de que había bestias muy individualistas incapaces de colaborar, como los felinos, y otras muy gregarias, temiendo estos últimos bien destacar, los cambios que pudieran ocasionarse o simplemente acercarse mucho a los primeros. También parecía que algunos sentían que perdían estatus por colaborar de igual a igual con los reptiles. Vamos, que parecía que preferían ahogarse a cambiar sus culturas y colaborar. Se aferraban a la organización y jerarquía tradicional de la pirámide alimenticia.

También Noé estaba un poco enfadado, porque sentía que cada vez que no era obedecido, su autoridad decrecía. Así que rogó a Dios que le permitiera incorporar algún afamado gurú como consultor del proyecto. El consultor le permitiría llevarlo a cabo sin tener que comprometer su posición, y al ser independiente ayudaría a gestionar sin implicarse los conflictos que comenzaban a aflorar. Pero Dios le dio a entender que aunque podría considerarse al gurú de fama como especie aparte y por tanto salvable, eran precisamente tipos como esos a los que no les gustaría ver tras el diluvio.

Innovar para sobrevivir

Así que Noé tuvo que arreglárselas por sí mismo, sin apoyo técnico ni político. Era el momento de concienciar al grupo. Entonces sacó el mapa de isobaras para demostrar a todos que llegaba el diluvio. Después les recordó su condición de empleados temporales. El único que tenía contrato fijo, elegido para salvarse por su virtud y cotizando 600 años era él; pero a Dios, que tanto había invertido en la Tierra, tanto le daba un bicho de determinada especie que otro de la misma. Así que más les valía ser conscientes de ser un grupo, hacer el esfuerzo de ser creativos, y empezar a ver al resto de animales como clientes, y no como una molestia. También les motivó con una visión -“una Tierra llena de bichitos”- y una misión-“Contribuir a la diversidad de la naturaleza, ofreciendo soluciones innovadoras ante los diluvios”-.

Los animales se comprometieron. Pero es también en las situaciones de crisis donde más necesario es el liderazgo, así que solicitaron a Noé que fuese él quien seleccionara los componentes de los “equipos interfuncionales de alto rendimiento” y que pusiera a sus tres hijos coordinando los equipos.

A Noé no le pareció mal, porque de acuerdo a lo que había leído a los gurús del tema, convenía que hubiera inicialmente unos supervisores formales que lideraran equipo, fueran interfaz y facilitadores, crearan confianza y dieran mucho feedback positivo para conseguir esas ideas innovadoras. Lo único que no le encajaba era que como eran hermanos, tenderían a colaborar, mientras que según los gurús, competir era lo bueno, lo que generaba tensión creadora.

Equipos para la innovación

Siguiendo de nuevo el mantra de sus queridos gurús, Noé había pensado en seleccionar los animales más atípicos. Esta era, según aseguraban, la receta de la creatividad innovadora. Así que en uno de los grupos juntó a los animales que le parecieron más radicalmente peculiares, luchadores, fanáticos y excéntricos: el dragón, las sirenas, el unicornio, el fénix… En éste tenía puestas la mayor de sus esperanzas aunque imaginaba que el grupo podía ser conflictivo.

En un segundo grupo quiso ser más prudente: colocó a aquellos animales que siendo distintos, bien podrían entenderse porque de alguna forma eran “interdisciplinares”, pues conocían varios medios. El pato, el ornitorrinco, el mono, la rana, la foca, etc. eran de alguna forma generalistas, se movían al menos en dos medios de tierra, agua o árboles. Seguro que sabían unir fácilmente lo mejor de sus mundos para hacer algo práctico.

En el tercer grupo colocó a los animales más especialistas, que se las daban de expertos en sus medios o habilidades concretas. Supuso que su cortedad de miras haría difícil que colaboraran, pero quizá pudieran aportar algo. Aquí agrupó a la araña, el canguro, la jirafa, el topo, el guepardo, el castor, la luciérnaga, el erizo, el pájaro carpintero…

Y mientras los demás pensaban, bajo su propia tutela quedaron los animales mansos, de experiencias domésticas similares: cerdos, caballos, ovejas… Animales de los que en 600 años jamás había visto que inventaran nada.

Pensando como animales

El primer grupo (el de los radicales) causó problemas. Este equipo de galácticos al principio no se entendía internamente; después acabaron despreciando al resto y compitiendo entre sí. No aceptaban las indicaciones del entrenador. Generaron algunas ideas muy arriesgadas a base de mucho rayo, fuego, magia, metamorfosis y cruces mutuos. Lo cierto es que no supieron aceptar ni críticas ni disciplina, y al final dragones, sirenas, unicornios y otros seres míticos decidieron salvarse por su cuenta, con los resultados que ya conocemos.

La decepción volvió a caer sobre Noé cuando vio los resultados del segundo grupo (los “interdisciplinares”). El compartir disciplinas les facilitaba entenderse entre ellos, así que generaron muchísimas ideas, pero en cuanto se llamaba a algún animal especialista del tercer grupo a examinarlas (gracias a que había colaboración entre grupos), las mandaban a paseo por inconsistentes. Así, construir nidos flotantes a base de nenúfares, o plantar unos árboles encima de otros para alcanzar gran altura y vivir en ellos fueron rápidamente consideradas ideas impracticables por los animales que conocían bien el mar y los árboles. La probabilidad de conseguir sinergias prácticas entre estos generalistas de conocimientos superficiales parecía remota, porque al no conocer bien sus disciplinas caían en errores de bulto. La ignorancia es atrevida, pero saber sólo un poquito lo es todavía más. Sin embargo fue un grupo muy animado y con muy buen ambiente, y sabía vender muy bien sus ideas.

Al tercer grupo (el de los especialistas) le costó mucho arrancar. Fue menos pródigo en ideas, y las que surgieron eran arriesgadas, al límite de lo que se conocía de la naturaleza. Hubieran sido necesarios prototipos para garantizar su validez. Noé estaba seguro de que con el tiempo podrían diseñar algo formidable, quizá ya lo habían hecho, pero eran propuestas costosas y difíciles de llevar a la práctica. Había poco tiempo y demasiado en juego para ponerlas en práctica. Por ejemplo, la idea de “la topera-presa gigante estanca iluminada con luciérnagas” no parecía imposible, pero tenía graves problemas de plazos, pruebas y operaciones.

Noé pensó que si volvía a verse en otra de éstas, y tenía tiempo, juntaría sólo animales especialistas en materias distintas, priorizando las que se conocieran mejor. Pero ahora estaba desesperado. ¿A quién podría recurrir? ¿Qué podrían hacer? Sin darse cuenta, había formulado esas preguntas en voz alta, por eso se atrevió a hablar uno de los burros. “Aquí los compañeros habíamos pensado en hacer una cuadra como en la que estamos pero en la que quepamos todos, y taparla bien para que no entre el agua”, dijo el asno.

Sin que Noé lo supiera, los animales mansos habían estado reflexionando, porque habían interpretado que quedar a su cargo directo era una muestra de reconocimiento, y no de que se les hubiera descartado. Y aunque la idea era sosa, también era pragmática y viable con seguridad. Implicaba trabajo duro, pero riesgo moderado, porque se sustentaba en ideas y artefactos que funcionaban y eran conocidos. No se lo iban a pasar tan bien como en la discoteca que idearon topos y castores, pero saldrían a flote. Además, si el agua al final no caía, haría menos el ridículo con los vecinos que intentando las otras soluciones, que ya bastante juerga había en el barrio con el zoo.

Noé se percató de que en el proceso de generar innovación mediante equipos había varios equilibrios: entre riesgo y recompensa, entre número de ideas y calidad, entre originalidad y aplicabilidad. Y que era posible modular ese equilibrio en función de los perfiles de los participantes en los grupos de trabajo. Y que era mejor que existiera un grado de colaboración entre los equipos más que pura competencia. Y también de que el ambiente adecuado puede hacer que surjan buenas ideas de quien parecía incapaz de tenerlas.

A continuación Noé hizo dos cosas: la primera atribuir a Dios la idea, para que no hubiera problemas de consenso. Esta falta de reconocimiento es la razón de que los burros hasta hoy hayan persistido en renunciar a mostrarnos su inteligencia.

Y la segunda, aplicar un poco de marketing con lo del “arca”, porque no quería pasar a la historia como “Noé, el de la cuadra”.

Autor: Rafael Martínez

Fuente: estratega

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Mariano Morresi

Excusas para no hacer (en la oficina)

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Frank Banks decía: “Si quiere hacer algo, encontrará la forma; si no quiere, encontrará una excusa”. Más claro el agua. Ya bromeaba el grupo cómico argentino Les Luthiers que “errar es humano pero echar la culpa es más humano todavía”. Siempre es posible sacudirse responsabilidades para no entonar el mea culpa, y en eso los humanos somos auténticos especialistas. Las excusas según el momento y la situación pueden ser de lo más variadas: con las parejas, con los amigos, con los jefes…

¿Se acuerdan del vídeo “Excuses booths to taste Andes beer” (Cabina de excusas para beber cerveza). Allí se dice: “A los hombres les encanta salir a tomar cerveza con los amigos”. ¿Cuál es el problema? Las novias. ¿Qué hacer? Mire el comercial.

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Hoy, sin embargo, el tema de las excusas se centra en aquellos argumentos más frecuentes que se dan la oficina para salir airoso del algún asunto:

  1. Siempre se ha hecho así.
  2. No sabía que lo necesitara con urgencia.
  3. Nadie me dijo que lo hiciera.
  4. Estaba esperando su permiso.
  5. ¿Cómo iba a saber que esto era diferente?
  6. Éste es su trabajo no el mío.
  7. Espera hasta que vuelva el jefe y pregúntale.
  8. No hemos cometido muchos errores.
  9. No creía que fuera tan importante.
  10. Estoy tan ocupado que no puedo dedicarle ni un minuto.
  11. Creía que te lo había dicho.
  12. No me contrataron para hacer esto.
  13. Mañana lo vemos.
  14. El lunes lo vemos.
  15. Te iba a llamar ahora mismo.

¿Tienes alguna más?

Autor: Francisco Alcaide Hernández
Fuente: Blog de Francisco Alcaide Hernández

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Mariano Morresi

Charles Chaplin combate para la humanidad

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El gran dictador es la primera película hablada de Charles Chaplin, una magnífica sátira antibélica, que mantiene su vigencia hasta nuestros días.

Estrenada con Hitler en el poder y el gobierno de EE.UU. en posición neutral ante los sucesos europeos, es un retrato paródico de lo que estaba gestando, con una fina línea entre el humor y la tragedia. Considerado el film más elevado de Chaplin, en su discurso final el barbero Schultz exhorta emotivamente a un cambio más humano de la sociedad, donde las batallas que se peleen sean otras y de unión. Por la contundencia del mensaje y su interpretación, es mejor dejarlos con el propio Chaplin…

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Mariano Morresi

La tribu de los reunionistas

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Ni tristes Emos, ni extraños Floggers: “Reunionistas”. Detrás de las paredes de los grandes edificios de la City. En alguna habitación discreta con sillas, una mesa larga y un pizarrón de papel. En el eco susurrante de un pasillo cerca de una máquina de café. Y en casi cualquier sala reservada, uno puede encontrarse con “los reunionistas”, la nueva tribu urbana, que cultiva su propio lenguaje, sus códigos y, como característica singular, exhiben una alta autoestima -a diferencia de los Emos-.
Donde los cool hunters no se animan a entrar (porque dejarían de pagarles), este movimiento gana adeptos y detractores.
Como servicio a la comunidad, lo que sigue es una guía práctica de palabras, hábitos, música y ropa de esta tribu porteña:

Diccionario
1- “Competencias”: Los “reunionistas” utilizan este término para todo lo que podría definirse como “cualidades”. Ellos la emplean en referencia a actividades empresariales, aunque se trate de una heladería en Parque Patricios. “Nuestras competencias apuntan a que las bochas de chantilly o crema del cielo queden bien adheridas al vasito”, podría escucharse.
2- “Jugadores”: Así se refieren a las diferentes personas jurídicas que interactúan en un mismo segmento comercial o sector económico- social. (Algunos usan también “players”, aunque si no está familiarizado con el inglés puede quedar en evidencia que es un falso “reunionista”)
3- “Mover la aguja”: Con esto infieren que algo va a lograr algún impacto muchas veces incomprobable. Es como una abstracción del lenguaje, una muletilla.
4- “Innovación”: Así se refieren a cualquier tipo de propuesta que tenga algún antecedente (si no existe ese antecedente, según ellos, no hay innovación)
5- “Compartir”: Este término lo emplean cuando alguien quiere hacer extensiva una propuesta (nunca propia) a todos los que están reunidos o a quienes no se encuentran en el cónclave. Gana cada vez más fuerza en el lenguaje diario de la tribu.
6- “Devolución”: Quiere decir que hay que esperar la aprobación jerárquica de un tema. “Estoy esperando la devolución de…” (Antes, viejos reunionistas, utilizaban el término “feedback”, pero ahora, pasó de moda)
7- “Status”: Se utiliza cuando un “reunionista” quiere conocer el estado de algún asunto. Por ejemplo: “Qué status tiene el proyecto…”
8- “Relevante”: Siempre lo utilizan en lugar de importante. Siempre.
9- “Ruido”: Muy habitual para significar que algo no es bueno. “Me hace ruido la campaña…” (En los códigos de esta tribu urbana es como criticar sin criticar)
10- “Cita de outlook”: …
11- “Herramientas”: Palabra comodín entre los adeptos a esta tribu. Al parecer, la utilizan en cualquier encuentro de más de tres personas (Entre menos personas, puede sonar artificiosa, de no “reunionista”).
12- “Soluciones”: La usan en lugar de servicios -hay quienes aseguran que hablar de “servicios” significa la muerte entre los “reunionistas”-.
13- “Portafolio o portfolio”: Sustantivo colectivo metafórico.

Palabras que pasaron de moda -a tomar nota-
1- “Sinergia”: Con esto aludían a algo que un empleado “no reunionista” iba a tener que hacer sin ayuda. Al principio quienes no pertenecían a la tribu confundían “sinergia” con cooperación o coordinación, pero nunca funcionaba de ese modo. El abuso del término develó el verdadero significado y, ahora, provoca prevención.
2- “Tendencia”: Nació entre los primeros “reunionistas” de finales de los noventa y de principios de este siglo. Pocos la utilizan ahora, porque, en verdad, nadie cree remotamente que detrás de la palabra “tendencia”, exista un hábito colectivo por descubrir o explorar. El empleo de este término descubre a un “reunionista” advenedizo.
3- “Win- win”: Simplemente dejó de sonar bien para ellos.
4- “Global/local”: Fue un término muy remanido para referirse a una verdad de perogrullo. Hoy está de más. “Es parte de una estrategia global…” (Eso es parte del pasado prehistórico de los “reunionistas”)
5- “Start up”: …
6- “Managment”: Otro término utilizado por esta tribu en algún momento, pero que, ahora, es parte del pasado porque puede evidenciar un flagrante desconocimiento de idiomas al pronunciarla.

Señas particulares
Enviado desde mi Blackberry”: Es como la cresta a los punks o el flequillo a los floggers. Este mensaje infaltable al pie de toda comunicación vía mail identifica a un “reunionista”. Si por alguna razón, un miembro de esta tribu, no cuenta con un smartphone suele colocar la cita a mano en su PC.
Cliente interno”: Son los compañeros de trabajo y, sobre todo, los que están por sobre ellos en la jerarquía. Los “reunionistas” conciben a los encuentros en salas reservadas como el momento crítico de cada jornada… el resto se hace solo.

Vestimenta
En reunión: Puede identificarse a un “reunionista” por el traje a rayas suaves, camisa blanca o celeste, y una corbata con dibujitos pequeños de Mickey o el escudo de un club de rugby.
American casual: Cualquier prenda Lacoste o Legacy; Gap y Abercrombie and Fitch, en la versión ampliada de “reunionistas multinacionales”. Calzado: Náuticos o náuticos.

Música
Clasicos: The Police, U2 y Queen.
Modernos: Jack Johnson, DJ Dero, Michael Buble y James Blunt. (Música para sus salidas de fin de semana).
Cumbia villera: Entre las extrañas costumbres de esta tribu aparece una clara inclinación por bailar desaforadamente estos ritmos en las fiestas de fin de año.
Canales de deportes: Torneos de tenis, fútbol de la liga inglesa y europea, y un poco del campeonato local, para tener algún vínculo con los no “reunionistas” en el ascensor.
Series: Son seguidores de The Office versión americana (la inglesa les parece una parodia).

Lugares de encuentro
Lobby: Si los floggers tienen el shopping del Abasto y los Emos la plaza Pizurno, los “reunionistas” suelen agruparse en la entrada de los edificios de oficinas en el centro de la ciudad.

Autor: Franco Varise

Fuente: Amo/Odio Buenos Aires

Imágenes: The Office (versión inglesa) y The Office (versión norteamericana)

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Mariano Morresi

Los críticos y económicos métodos de El Roto

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Dos viñetas del gran artista español El Roto, donde propone distintos métodos para identificar crisis y para salir de la misma.

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Fernando Cerutti

Marketing mundial. Dos campañas apuntando al corazón

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Se acerca el Mundial de Fútbol. Discusiones nacionalistas o de gustos aparte, se trata de una plataforma espectacular y puntual para acciones comerciales y comunicaciones.

Apoyándose en la emoción y la experiencia sensitiva y afectiva, Heineken y TyC Sports lanzaron en los últimos tiempos dos grandes campañas publicitarias.

Es un honor para nosotros compartirlas y abrir el juego para ver cómo la creatividad puede construir marca de formas diferentes.

“Argentinos” TyC Sports

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“Champions League” Heineken

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Mariano Morresi