La mejor definici贸n sobre el valor de la visi贸n

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En una canci贸n no demasiado conocida, Peter Gabriel hizo quiz谩s la m谩s potente y sint茅tica explicaci贸n sobre el valor que puede tener una visi贸n, su origen y su impacto. 聽Es importante la conexi贸n que hace entre lo personal y lo colectivo, uniendo dolor y cambio.

La canci贸n se llama “Fourteen black paintings” y est谩 incluida en su album “Us”

Su letra dice 煤nicamente estos cinco versos:

鈥淔rom the pain come the dream

From the dream come the vision

From the vision come the people

From the people come the power

From this power come the change鈥

[Traducci贸n: "Del dolor viene el sue帽o, Del sue帽o viene la visi贸n, De la visi贸n viene la gente, De la gente viene el poder, De este poder viene el cambio"]

A continuaci贸n les dejamos el video de la canci贸n, editado magn铆ficamente por .

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Mariano Morresi

S贸lo lo justo y no m谩s, dice Donella Meadows

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Por Donella Meadows

El 鈥減rimer mandamiento鈥 en Econom铆a es: Crece. Crece para siempre. Las compa帽铆as deben hacerse m谩s grandes. Las econom铆as nacionales necesitan incrementarse en un cierto porcentaje cada a帽o. Las personas deber铆an querer m谩s, hacer m谩s, ganar m谩s, gastar m谩s鈥iempre m谩s.

El 鈥減rimer mandamiento鈥 de la Tierra es: Lo suficiente. S贸lo lo justo y no m谩s. S贸lo el suelo justo. S贸lo el agua justa. S贸lo la luz del sol justa. Todo lo nacido de la Tierra crece hasta su tama帽o apropiado y luego se detiene. El planeta no se hace 鈥渕谩s grande鈥, se hace 鈥渕ejor鈥. Sus creaturas aprenden, maduran, se diversifican, evolucionan, crean belleza, novedad y complejidad sorprendentes, pero viven dentro de l铆mites absolutos.

La Econom铆a dice: Compite. S贸lo oponi茅ndote contra un adversario digno podr谩s desempe帽arte eficientemente. La recompensa a una competencia exitosa ser谩 el crecimiento. Te 鈥渄evorar谩s鈥 a tus oponentes, uno a uno, y al hacerlo ganar谩s los recursos para seguir haci茅ndolo.

La Tierra dice: Compite, s铆, pero mant茅n tu competencia dentro de ciertos l铆mites. No aniquiles. Toma s贸lo lo que necesitas. Deja a tu competidor lo suficiente para vivir. Cuando sea posible, no compitas, coopera. 鈥淧olinicence鈥 entre s铆, creen un escudo entre s铆, construyan estructuras firmes que permitan a las especies m谩s peque帽as asomarse a la luz. P谩sense los nutrientes, compartan el territorio. Ciertos tipos de excelencia surgen de la competencia; otros surgen de la cooperaci贸n. No est谩n en guerra, est谩n en comunidad.

La Econom铆a dice: ag贸talo r谩pidamente. No te preocupes en reparalo; cuanto m谩s pronto algo se desgasta, m谩s pronto comprar谩s otro. Esto hace que el producto bruto interno se mueva. Tira las cosas cuando te canses de ellas. Arr贸jalas a un lugar donde sean in煤tiles. Toma materiales y energ铆a para hacer m谩s. Tala los bosques cada 30 a帽os. Saca el petr贸leo del suelo y qu茅malo ahora. Genera empleos para que la gente gane dinero, as铆 pueden comprar m谩s y m谩s cosas y luego descartarlas.

La Tierra dice: 驴Cu谩l es el apuro? T贸mate tu tiempo construyendo suelos, bosques, arrecifes de coral, monta帽as. T贸mate cientos 贸 miles de a帽os. Cuando algo quede fuera de uso, no lo descartes, convi茅rtelo en comida o en alguna otra cosa. Si toma cientos de a帽os hacer crecer un bosque o millones de a帽os comprimir petr贸leo, quiz谩s esa sea la velocidad a cual deber铆an ser usados.

La Econom铆a descuenta el futuro. Dentro de 10 a帽os, $2 valdr谩n $1. Podr谩s invertir ese d贸lar al 7 por ciento y duplicarlo en 10 a帽os. Entonces un recurso, dentro de 10 a帽os valdr谩 la mitad de lo que vale hoy. T贸malo ahora. Convi茅rtelo en d贸lares.

La Tierra dice: Tonter铆as鈥 Esos d贸lares invertidos crecer谩n en valor s贸lo si lo que se compra crece en valor tambi茅n. La Tierra y sus tesoros no se duplicar谩n en 10 a帽os. 驴En que gastar谩s tus d贸lares duplicados si hay menos tierras, aguas m谩s sucias, menos criaturas, menos belleza? La regla de la Tierra es: D谩selo al Futuro. Acumula una fracci贸n de pulgada de la capa superficial del suelo cada a帽o. Da todo de ti para nutrir a los j贸venes. Nunca tomes m谩s en tu generaci贸n que lo que des a la generaci贸n siguiente.

La regla econ贸mica es: Haz lo que sea que tenga sentido en t茅rminos monetarios.

La Tierra dice: el Dinero mide nada m谩s que el poder relativo de algunos seres humanos sobre otros seres humanos, y ese poder es insignificante comparado con el poder del clima, los oc茅anos, las incontables multitudes de organismos unicelulares que crearon la atm贸sfera, que reciclan los residuos y que han perdurado por 3 billones de a帽os. El hecho que la econom铆a, que ha perdurado tal vez 200 a帽os, le de valor cero a estas cosas s贸lo significa que la econom铆a no sabe nada acerca del valor o acerca de durar.

La Econom铆a dice: Preoc煤pate, lucha, estate insatisfecho. La condici贸n permanente de la humanidad es la escasez. La 煤nica salida a la escasez es acumular y acumular y esto significa, desgraciadamente, que otros tendr谩n menos. Muy malo, pero no hay m谩s alternativas.

La Tierra dice: Al茅grate! T煤 has nacido en un mundo de abundancia autosuficiente y de incre铆ble belleza. Si茅ntelo, pru茅balo, si茅ntete sorprendido por 茅l. Si detienes tu lucha y levantas tu vista suficientemente lejos para ver las maravillas de la Tierra, para jugar y bailar con las glorias que hay alrededor tuyo, descubrir谩s lo que realmente necesitas. No es mucho. Es suficiente. En tanto y en cuanto puedas controlar tus n煤meros, habr谩 suficiente para todos y por m谩s tiempo del que puedas imaginar.

No tenemos que elegir que leyes, las de la Econom铆a 贸 las de la Tierra, finalmente prevalecer谩n. Podemos elegir bajo cuales podemos vivir cada uno de nosotros, y hacer que las leyes econ贸micas sean consistentes con las leyes planetarias o tratar de averiguar que sucede si no lo hacemos.

Autor: Donella Meadows . Este es su 煤ltimo art铆culo

Fuente: Mart铆n Mendez Blog

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Mariano Morresi

La nueva clase media trabajadora en Argentina

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Los fuertes aumentos de salarios otorgados en 2010 a aquellos empleados incluidos en los convenios colectivos no solamente dieron lugar a una proliferaci贸n de dependientes que pasaron a ganar casi lo mismo, y en muchos casos m谩s, que sus propios jefes. Tambi茅n generaron un cambio significativo en la llamada pir谩mide socioecon贸mica.

En efecto, existe un numeroso grupo de asalariados que posee ingresos mensuales comprendidos en el rango que va desde los $3.000 hasta los $4.000, acorde a la remuneraci贸n bruta promedio de $3.600 que marca el INDEC para la llamada poblaci贸n econ贸micamente activa, considerando la totalidad del pa铆s.

Sin embargo, los acuerdos cerrados en paritarias por varios sectores permitieron que muchos trabajadores hoy ganen muy por encima de esa cifra. Es decir, entre los $4.000 y hasta los 9.000 pesos.

Vale decir que su nivel de ingresos resulta bastante superior al promedio salarial de, por ejemplo, los empleados administrativos. O de aquellos que se desempe帽an en el sector comercio.

驴Qui茅nes son? A modo de ejemplo pueden mencionarse a los salarios en bruto de camioneros ($10.000), portuarios ($8.000), metal煤rgicos ($7.800), aceiteros ($7.700), telef贸nicos ($7.600) o petroleros (hasta $18.000, en algunas posiciones). La lista es m谩s extensa, pero los mencionados sirven como muestra para ilustrar el profundo cambio que se ha generado en t茅rminos socioecon贸micos.

Estos valores corresponden a los sueldos m谩ximos para obreros especializados y con jornadas especiales que se desprenden de los convenios colectivos pactados en 2010. Sin embargo, no contemplan otros ingresos extra, como los premios por productividad, que no forman parte del salario.

La irrupci贸n de una nueva clase

Es as铆 como muchos economistas, soci贸logos y analistas de marketing y tendencias de consumo no s贸lo comienzan a hablar de la irrupci贸n sino adem谩s del impacto de este cambio social.

Y no dudan en ponerle un nombre: la “clase media trabajadora”, que exhibe algunas particularidades que la distingue de la tradicional.

Gran parte de quienes la conforman, que hist贸ricamente percibieron ingresos m谩s asociados a los de la clase media-baja, ahora pasaron a formar parte de la categor铆a que los marketineros califican como “C2″ y “C3″.

En contraposici贸n, la llamada “clase media cl谩sica”, que comprend铆a a muchos integrantes con formaci贸n universitaria, comenz贸 a recorrer el camino opuesto.

El impacto de este cambio social es muy alto. Y los analistas ya le atribuyen un rol clave en la marcha de los indicadores econ贸micos.

“Un diferencial importante de Argentina en comparaci贸n con el resto de Am茅rica latina es que posee sindicatos fuertes y bien organizados”, sostiene el economista Miguel Bein.

“Esto hace que hoy se hable en la Argentina sobre una nueva clase media trabajadora, algo que hasta hace unos a帽os no exist铆a. Estamos viendo aumentos salariales deL 15% en d贸lares, cuando lo normal en un pa铆s que le va muy bien es de un 7%”, destaca el analista.

Ernesto Kritz, especialista en asuntos laborales, va m谩s all谩 al indicar que “el sector de los trabajadores registrados no solamente se despeg贸 del nivel de ingresos bajos sino que, adem谩s, est谩 siendo el principal impulsor del boom del consumo”.

Agrega que, si bien el inicio de esta nueva categor铆a tiene como punto de partida los acuerdos salariales que datan de 2005 y 2006, fue reci茅n este a帽o cuando, en medio de un entorno de alta inflaci贸n, se manifest贸 con m谩s fuerza.

“Hoy puede decirse que el sector registrado y sindicalizado es el que est谩 disfrutando los logros del crecimiento econ贸mico, y es aqu茅l que pudo tomar bastante distancia del sector informal de ingresos bajos”, se帽ala Kritz.

Y si algo est谩 claro es que, a pesar de todas las advertencias sobre si estos niveles de aumentos resultan sostenibles sin generar una espiral inflacionaria, nada indica que el crecimiento de esta nueva clase media trabajadora se detenga en el corto plazo.

En efecto, en pleno per铆odo pre-electoral ya se anticipa que las futuras paritarias ser谩n sin techo y mostrar谩n cifras de incrementos salariales similares a las de este a帽o, es decir, varios puntos m谩s por encima de la inflaci贸n.

“Los salarios en d贸lares se van a ir por las nubes”, hab铆a afirmado el presidente del Banco Ciudad, Federico Sturzenegger, al anticipar el panorama de 2011, asumiendo que los ajustes nominales seguir谩n altos en un entorno de tipo de cambio planchado.

驴Billetera mata educaci贸n?

Ahora bien, 驴qu茅 se tiene en cuenta para que una persona pertenezca a un determinado estrato social? 驴Pesan por igual el nivel de estudios y el ingreso que recibe a fin de mes?

“Aunque muchos sectores cuenten con importantes ingresos, desde el punto de vista social -cuando se define a la clase media tradicional- no s贸lo se tiene en cuenta el dinero, sino que entran en juego otros aspectos”, destaca Guillermo D’Andrea, profesor del IAE y especialista en consumo.

Para el analista, “la educaci贸n, m谩s que el ingreso, es aquello que suele marcar una mayor diferencia en el estilo de vida”.

Si se toma como ejemplo la categorizaci贸n que establece CCR, consultora especializada en consumo, una familia con ingresos superiores a los $5.000 ya puede sentirse parte de la llamada clase media-media.

D铆as atr谩s, iProfesional.com dio cuenta de cu谩l es el par谩metro de referencia generalmente aceptado, a la hora de determinar la pir谩mide socioecon贸mica.
驴Cu谩nto se debe ganar?:

Para ser un “clase alta”, el ingreso debe superar los $19.000
Para ser un clase “media-alta”, debe ubicarse entre los $19.000 y $8.000
Para ser un clase “media-media”, entre los $8.000 y $5.000
Para ser un clase “media-baja”, el promedio se ubica en los $3.800
Ahora, 驴en qu茅 proporci贸n influye el nivel de ingresos y los estudios?

La respuesta var铆a dependiendo de qui茅n haga el an谩lisis. Porque la definici贸n de las distintas clases sociales tiende a ser el谩stica.

Para las “fr铆as” estad铆sticas, que miden las posibilidades de acceder a determinados servicios b谩sicos, el salario resulta ser la variable fundamental.

Para las empresas, y para quienes elaboran las estrategias de marketing, hay determinados bienes cuyo consumo no depende 煤nicamente de la capacidad de pago, sino de la necesidad de pertenencia a un determinado segmento social.

Los “clase media” que no se resignan a bajar

Allan Poe Castelnuovo, especialista en marketing de la Universidad de Palermo, recuerda que siempre se consider贸 que la identidad y el “orgullo” de la clase media pasa, sobre todo, por el consumo de bienes educativos y culturales.

“Como en general no pueden dejarle a sus hijos grandes vol煤menes de capital econ贸mico, intentan capitalizarlos con dichos bienes”, sostiene.

Para el experto, as铆 como un aumento del ingreso no hace que alguien autom谩ticamente se transforme en “clase media tradicional”, tampoco una baja transitoria del salario hace que una persona deje de considerarse como perteneciente a esta categor铆a social.

“La inflaci贸n puede impactar sus l贸gicas de consumo a nivel material, pero no necesariamente sus estructuras de normas y valores dentro de un patr贸n de clase media”, agrega Castelnuovo.

No obstante, cuando el poder de compra en t茅rminos reales desciende -como ocurri贸 este a帽o con los profesionales y empleados jer谩rquicos fuera de convenio- 茅stos tienden a reforzar algunas conductas para sentirse que “a煤n pertenecen” al mismo estrato social y que no han ca铆do en la pir谩mide.

Seg煤n Castelnuovo, ello les implica una elecci贸n sobre qu茅 consumos pueden ser prescindibles y cu谩les deben mantener para reforzar su sentido de inclusi贸n.

A modo de ejemplo, Castelnuovo destaca que quienes dejaron de enviar a sus hijos a un colegio privado -por cuestiones de presupuesto- ahora comienzan a revalorizar a la educaci贸n estatal.

O si recorren una mayor distancia para hacerse de una oferta, tienden a asociar este comportamiento a una conducta racional m谩s que a un regateo.

“Es esperable que los cambios vengan acompa帽ados de una simbolizaci贸n justificadora. Que empiecen a circular relatos que revaloricen la escuela p煤blica, o que la b煤squeda de un precio m谩s bajo no sea sin贸nimo de mezquindad sino de lucidez”, agrega el experto.

Otro grupo que ha ca铆do en la pir谩mide -en el actual entorno de alta inflaci贸n que beneficia a los convencionados- es el conformado por los trabajadores en negro y cuentapropistas de bajos ingresos.

Seg煤n Kritz, el sector informal es el m谩s desprotegido ante la suba de precios, ya que no puede indexar su remuneraci贸n. Y, por otra parte, ve dificultada su entrada al mercado formal, debido a la reticencia de las empresas a aumentar las n贸minas.

Los “clase media” que buscan subir

A la hora de distinguir los rasgos que distinguen a la “clase media trabajadora”, Kritz afirma que una caracter铆stica t铆pica en sus h谩bitos de compra es la preferencia por la adquisici贸n de bienes m谩s que de servicios.

“Esto es lo que contribuye a explicar el boom en la venta de electrodom茅sticos”, se帽ala.

Adem谩s, destaca que la contracara de esta actitud es la de una menor propensi贸n al ahorro.

Tambi茅n Daniel Vard茅, especialista en consumo de la consultora Deloitte, destaca que el objetivo m谩s inmediato de quien mejora su ingreso es la posesi贸n de ciertos bienes.

Quiere “sentirlos”, para mostrarse a s铆 mismo y demostrarles a otros, que logr贸 ascender en la escala social.

Y menciona a ciertos consumos que son de tipo “aspiracional”, que van desde una zapatilla de marca, un LCD, un nuevo celular y hasta un autom贸vil.

Clase media “T” en la econom铆a “K”

Los expertos consultados destacan estos cambios relativos en la estructura socioecon贸mica tradicional y dan cuenta del impacto en la econom铆a K.

Este grupo social exacerba el consumo a corto plazo y por lo tanto resulta sumamente funcional a la actual pol铆tica econ贸mica. Adem谩s, no se trata de un consumo de productos ‘B’, sino que busca una gratificaci贸n con los llamados ‘A’, o de primera l铆nea. “No es s贸lo la clase alta la que compra zapatillas de marca”, destaca Javier Casas Rua, socio de PriceWaterhouse Coopers.

“Un dato fundamental es que es un grupo de asalariados que no compra d贸lares, a diferencia de la clase media t铆pica, que cuando puede trata de ahorrar. Esto ayuda al actual modelo, que privilegia la demanda y busca reducir la fuga de capitales”, destaca Eric Ritondale (Econviews).

La consecuencia del punto anterior es que cuando toda la mejora del ingreso se canaliza en consumo, esto contribuye a acentuar la presi贸n inflacionaria.

“Aumentos salariales como los que est谩n dando las empresas argentinas son imposibles de absorber sin trasladarlos al valor final de un producto. En alg煤n momento se va a requerir de un acuerdo de precios y salarios, por el que se busque otorgar subas m谩s consistentes con una inflaci贸n del 15% que de 25 por ciento. Claro que esto no va a ocurrir antes de 2012″, explica Bein.

Mientras tanto, la “nueva clase trabajadora” ir谩 creciendo en cantidad de integrantes y seguir谩 escalando en la pir谩mide social argentina.

Autores: Fernando Guti茅rrez – Guillermina Fossati – Juan Manuel Barca

Fuente: iProfesional.com

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Mariano Morresi

Fabricantes contra marcas blancas

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El avance imparable de las ense帽as de la distribuci贸n divide a la industria.

Oreo nos env铆a a diario desde la tele un mensaje clar铆simo -”no fabricamos para otras marcas”- dirigido, para que no haya duda, a sus incontables forofos. Esta famosa galleta no es el 煤nico producto de Kraft Foods imposible de encontrar trasmutado bajo una marca de la distribuci贸n, ya que esta multinacional tiene a gala no fabricar ninguna de sus marcas bajo otra ense帽a que no sea la suya. Lo que supone todo un reto. Las llamadas “marcas blancas” se han disparado en los 煤ltimos a帽os, en parte por la crisis. “Estos productos”, dice Ignacio Larracoechea, presidente de Promarca, que re煤ne a decenas de empresas con las marcas m谩s valiosas en Espa帽a, “ya tienen el 33% del mercado de gran consumo”.

De este desaf铆o, que le est谩 complicando la vida a muchas marcas, ha partido la decisi贸n de algunas grandes empresas como Kraft, Coca-Cola, Danone,Pascual, Calvo, Ausonia o PepsiCo a reaccionar neg谩ndose a atender las invitaciones de sus poderosos clientes para que fabriquen para ellos. De modo que marcas como la citada Oreo, Fontaneda, Matutano, Milka, Shandy, Aquarius, Nivea, Minute Maid, Gatorade, Ruffles o Vivesoy, entre muchas otras, no tienen su clon de la distribuci贸n.

Antonio Mariani, director de marketing en Kraft, explica la decisi贸n de su empresa de no fabricar para terceros porque “nos permite decir al consumidor que nuestros productos son distintos y ni siquiera est谩n elaborados en las mismas f谩bricas”. En Danone apuntan que sus “fermentos, la base de los beneficios de nuestros productos, son 煤nicos y sus propiedades tambi茅n. Por eso queremos fabricar para otras marcas”. Y en Leche Pascual, que publicita tambi茅n su negativa a producir para la distribuci贸n, apuntan que “es muy dif铆cil compaginar la producci贸n m谩s costosa (art铆culos innovadores y de calidad) con la basada solo en precio”.

No se trata de una opci贸n f谩cil. En Promarca reconocen que “resulta dif铆cil negarse a las peticiones de una cadena que puede representar el 10% o el 25% de tus ventas”. E incluso a los muy grandes les puede resultar ingrato renunciar a los ingresos adicionales por esas ventas. Lo que explica que las m谩s ni siquiera se hayan planteado esa posibilidad. Sobre todo en una 茅poca de crisis. “Es cierto”, reconoce Mariani, “que dejamos de fabricar algunos vol煤menes; eso s铆, de escasa rentabilidad”. Larracoechea quita importancia a esas posibles p茅rdidas de negocio: “S铆 es posible que a corto plazo pierdas algunas ventas, pero al final mantienes la diferenciaci贸n. Cuando produces para terceros env铆as al consumidor el mensaje de que tu producto es igual que el de la distribuci贸n, lo que hace que este acabe comprando el m谩s barato creyendo que es igual. Y al final s铆, terminas perdiendo ingresos”.

Claro que no todos han podido permitirse renunciar a la fabricaci贸n para terceros. A algunas empresas que lo hicieron no les fue bien. Jaume Llopis, profesor del IESE, cita tres condiciones imprescindibles para renunciar: “Ser una marca l铆der, tener m谩rgenes elevados y no tener capacidad de producci贸n sin utilizar. Si no, es inviable”. A esto a帽ade Larracoechea que “deben ser primeras o segundas marcas, ya que las terceras, debido a la expansi贸n de la marca blanca, se encuentran con crecientes dificultades para estar en los lineales”. La diferenciaci贸n del producto y la fidelidad absoluta de los consumidores son tambi茅n b谩sicos.

Esto deja fuera a las marcas poco originales, basadas sobre productos indiferenciados, commodities. Lo que explica que algunas empresas hayan sacado resultados m谩s bien regulares de su decisi贸n. En el sector se apunta que a Calvo el no fabricar marcas blancas le ha costado una reducci贸n de sus ventas. Lo mismo se dice de Leche Pascual, sobre todo con la leche. “Algunos productos”, prosigue Llopis, “son tan indiferenciados que encuentran cada vez menos consumidores dispuestos a pagar un plus. Es el caso de la leche, el aceite de oliva, las conservas de bonito o los frutos secos”.

Expertos del sector afirman que esta menor diferenciaci贸n -en leche- ha obligado a Pascual a reducir los precios de este producto. Pese a ello, Javier Colomina, director general corporativo de Pascual, apunta que en su empresa “trabajar con su propia marca es un principio estrat茅gico”.

Igual que negarse a hacer marcas blancas entra帽a riesgos, lo contrario tambi茅n tiene sus peligros. “Hay muchas empresas como Sovena que solo fabrican para el retail, y apostar por eso”, se帽ala Llopis, “te mete en otro circuito, basado solo en el precio, con m谩rgenes muy bajos”. Con el peligro de acabar dependiendo de las cadenas, un oligopolio dominado por cinco o seis empresas. “Te echan, como ha ocurrido con algunas empresas en Mercadona, y te hundes”, concluye Llopis.

Las empresas que han optado solo por sus marcas no lo ven de modo tan negativo. “Nosotros”, asegura Colomina, “entendemos que las marcas l铆deres siempre tendr谩n hueco en los lineales, ya que aseguran a la distribuci贸n m谩rgenes m谩s interesantes que los de las marcas blancas, que lo que buscan es volumen de ventas”. Colomina a帽ade que “las tiendas necesitan tener grandes marcas para atraer a la clientela de clase media. Por eso Lidl tuvo que dar entrada a las marcas fuertes”.

En las empresas que producen para la distribuci贸n no se opina lo mismo. “En Nestl茅”, apunta Llopis, que fue director general del grupo en Espa帽a, “decidimos hacer marcas blancas en 1986, pero bajo tres condiciones: que hubiera excedente de capacidad (para no mermar nuestros m谩rgenes), no tener que hacer inversiones y no fabricar la marca blanca con la misma composici贸n de nuestra marca l铆der”. Este ejecutivo afirma que, al contrario de lo que apuntan los que dicen que fabricar para marcas blancas cambia el enfoque de la empresa desde la innovaci贸n y el marketing hacia la producci贸n masiva barata, “cualquier empresa puede seguir haciendo innovaci贸n y cultivando sus marcas mientras fabrica para otros: son dos l铆neas de negocio diferentes”.

Hacerlos tambi茅n aporta, prosigue Llopis, ventajas nada desde帽ables. “Si eres l铆der y tienes un 25% del mercado con tu marca, y le a帽ades otro porcentaje importante con marca blanca, refuerzas tu posici贸n en la categor铆a, logras mayores econom铆as de escala y te haces inexpugnable”. -

Autor: Fernando Barciela

Fuente: El Pa铆s

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Fernando Cerutti

El pensamiento integrador de los l铆deres exitosos

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Muestra al directivo un camino para sobrepasar los l铆mites binarios del 鈥渙 esto o aquello鈥

Integrar en lugar de dividir o elegir es la propuesta del profesor de management estrat茅gico de la Rotman School of Management, Roger Martin, para dirigir una empresa ante un problema o ante una disyuntiva estrat茅gica. En los 煤ltimos cinco a帽os, Martin ha conversado con m谩s de cincuenta l铆deres empresariales que han conseguido dirigir con 茅xito sus empresas, encontrando algo que les un铆a: su maestr铆a para casar dos ideas contrarias y sintetizarlas para dar algo mejor. A esto lo define como 鈥淧ensamiento Integrador鈥, una capacidad que muestra al directivo un camino para sobrepasar los l铆mites binarios del 鈥渙 esto o aquello鈥

Seg煤n Roger Martin, el Pensamiento Integrador es una nueva forma de llevar el tim贸n de una empresa, sobre todo cuando 茅sta est谩 en una situaci贸n delicada, en una disyuntiva o ante un problema serio. En un libro de reciente aparici贸n, titulado 鈥淭he Opposable Mind: How Successful Leaders Win Through Integrative Thinking鈥, defiende que en el contexto empresarial hay maneras de integrar las ventajas de una soluci贸n sin renunciar a las ventajas derivadas de otra soluci贸n alternativa.

Roger Martin tiene una dilatada carrera. Durante los 煤ltimos quince a帽os ha estudiado las trayectorias de l铆deres empresariales que han tenido la habilidad de alcanzar el 茅xito. Este trabajo se ha intensificado en el 煤ltimo lustro, periodo en el que ha entrevistado a m谩s de 50 directivos. Seg煤n recoge en un art铆culo publicado por la Universidad de Toronto, uno de los rasgos en com煤n que ha detectado en estos l铆deres es su predisposici贸n y su capacidad para unir dos ideas diametralmente opuestas en sus cabezas para despu茅s, sin temer o decidirse por una de las dos, producir una s铆ntesis superior a cualquiera de aquellas dos ideas irreconciliables.

Esta capacidad de enlazar dos ideas opuestas mediante una tensi贸n tan fruct铆fera, le recuerda a Martin la manera en que el ser humano ha sido capaz de manejar sus manos con tanta destreza. Este manejo ha sido posible gracias a lo que se denomina 鈥減ulgar oponible鈥, o sea, la tensi贸n que se crea por la oposici贸n entre el pulgar y el resto de los dedos. Es lo que distingue nuestras manos de las del resto de los animales (con excepci贸n de los simios). Esto nos facilita que agarremos las cosas, o que hayamos sido capaces de escribir o de pintar.

Si no hubi茅ramos explorado las posibilidades que nos proporciona esta oposici贸n, el ser humano no hubiera podido desarrollar algunas de sus capacidades m谩s espectaculares, tanto a nivel f铆sico como cognitivo. Para Martin, el ser humano ha nacido con una mente 鈥渙ponible鈥, y se muestra convencido de que, us谩ndola, es posible resolver problemas que aparentemente se resisten a cualquier soluci贸n.

Clave en el mundo actual

El mundo de los negocios est谩 repleto de encrucijadas, de elementos binarios. Podemos mantener los costes bajos o invertir cantidades de dinero en nuevas tiendas o servicios; podemos servir a los accionistas o servir a los clientes鈥 驴Pero qu茅 pasa si podemos contentar a accionistas y a clientes sin sacrificar las necesidades y los intereses de ninguna de las dos partes? 驴Qu茅 ocurre si encontramos una manera de mantener el crecimiento de una empresa sin tener que da帽ar el medio ambiente m谩s de lo debido? El Pensamiento Integrador, sostiene Martin, nos permite movernos con soltura entre dos aguas.

El Pensamiento Integrador permiti贸, por ejemplo, a Isadore Sharp crear la cadena de hoteles m谩s exitosa y m谩s grande del mundo: Four Seasons Hotels and Resorts. Durante un tiempo, esta empresa compagin贸 los dos tipos de modelos de hoteles que son dominantes en la industria hostelera mundial. Por un lado, est谩 el peque帽o hotel de 125 habitaciones en el que el hu茅sped se puede sentir como en casa, y por otro el gran hotel de convenciones que ofrece a sus clientes todo tipo de distracciones. Evidentemente, los dos conceptos parecen irreconciliables: uno no proporciona todo tipo de distracciones, y el otro, con m谩s de 1.000 habitaciones, no da 鈥渃alor de hogar鈥.

Todos en esta industria se han visto siempre en la disyuntiva de tener que elegir un modelo u otro. Isadora se sent铆a atra铆do por ambos, por lo que en lugar de decantarse us贸 su Pensamiento Integrador y cre贸 un nuevo modelo: un hotel con la intimidad de uno peque帽o, pero con las distracciones de uno grande.

La paradoja del precio

El presidente ejecutivo de Procter & Gamble, A.G. Lafley , tambi茅n tuvo que usar su Pensamiento Integrador en el a帽o 2000, cuando este gigante estaba luchando para mantenerse al flote.

Procter & Gamble es una de las mayores multinacionales del mundo en la actualidad. Con presencia en m谩s de 160 pa铆ses, produce y distribuye firmas tan conocidas como Gillette, Pringles, Duracell, Ariel, Tampax… y as铆 hasta m谩s de 300 marcas de consumibles diarios. En el a帽o 2000, sin embargo, se estanc贸 y siete de sus marcas m谩s exitosas estaban perdiendo cuota de mercado a marchas forzadas. Adem谩s, y pese a que estaba invirtiendo sin parar en investigaci贸n y desarrollo, no sacaba productos novedosos al mercado. Esta contradicci贸n le hizo perder el contacto con el consumidor.

El cruce de caminos estaba planteado. Evidentemente los costes de la compa帽铆a estaban disparados. Por otro lado, si quer铆a competir, tendr铆a que bajar sus precios, para lo que, inevitablemente, deber铆a recortar costes. Esta soluci贸n parec铆a irreconciliable con la pol铆tica de invertir en innovaci贸n, lo que le hab铆a permitido hasta entonces diferenciarse de sus competidores.

Lo m谩s sencillo, dice Martin, hubiera sido optar entra estas dos opciones: reducir costes e iniciar una agresiva guerra de precios o seguir invirtiendo con fuerza en innovar para que sus marcas fueran f谩cilmente distinguibles.

驴Qu茅 hizo Lafley? Pues elegir ambas opciones y ninguna al mismo tiempo. Lleg贸 a la conclusi贸n de que, efectivamente, P&G ten铆a que reducir costes y ser m谩s competitiva con sus precios; pero tambi茅n pens贸 que habr铆a que poner el acento en la innovaci贸n para que sus marcas fueran claramente superiores a las de la competencia.

En los a帽os posteriores, Lafley elimin贸 鈥渃apas鈥 de directivos, redujo el tama帽o de unidades funcionales, promocion贸 a directivos j贸venes, puso su punto de mira en su capacidad para fabricar y se centr贸 en generar 鈥渃ash鈥 y recortar costes.

Al mismo tiempo, no se cans贸 de comunicar su pasi贸n por los clientes m谩s exclusivos y por darles los mejores productos. Por primera vez en su historia, P&G puso mucho 茅nfasis en el dise帽o para dar respuesta a esta 鈥減asi贸n鈥 y cre贸 nuevas marcas para cubrir las necesidades de este perfil de consumidores. As铆 que, por un lado estaba vendiendo jabones y detergentes a un precio un competitivo y con una pol铆tica de descuentos, pero por otro introdujo productos premium m谩s caros. Los resultados de pensar en t茅rminos de 鈥測鈥, en lugar de en t茅rminos de 鈥渙鈥 dieron sus resultados: Laftley ha conducido a P&G a un crecimiento consistente y constante.

Martin va poniendo en su libro m谩s ejemplos como estos, en los que la integraci贸n muestra una salida. Para 茅l, esta capacidad es clave en el mundo actual. En esta 茅poca de sobre informaci贸n, en la que cada nuevo bit complica m谩s todav铆a el complejo mapa de nuestra realidad, el pensamiento integrador es fundamental si queremos encontrar nuestro camino entre todas las encrucijadas que est谩n ante nuestros ojos.

Autor: Ra煤l Morales

Fuente: Tendencias 21

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Mariano Morresi

Cinco tendencias que influir谩n en los h谩bitos de compra de los pr贸ximos a帽os

Pantallazos econ贸micos Sin comentarios »

La compra inteligente, la sostenibilidad, la salud e internet como canal de venta mover谩n el consumo en los pr贸ximos a帽os, seg煤n el estudio de actitudes 鈥淟ifeSTYLES鈥 4 realizado por Kantar Worldpanel .

1. El 鈥渟martshopper鈥 administra de forma inteligente su presupuesto.

El 63% de los hogares planifica la compra (frente a un 60% que lo hac铆a en 2002), y la mitad (51% frente a 46% en 2002) prepara una lista antes de salir de casa y se ci帽e a ella una vez en la tienda. El objetivo: reducir riesgos y tentaciones a la hora de comprar.

Pero el consumidor no es s贸lo m谩s planificador, sino tambi茅n m谩s racional: un 36% de las amas de casa declara seguir un presupuesto estricto a la hora de la hacer la compra, cuando hace ocho a帽os lo hac铆a un 32%, y controla m谩s lo que compra, a trav茅s de realizar m谩s visitas a las tiendas (+2,5% respecto al a帽o anterior) pero adquiriendo menos cantidad de producto en cada ocasi贸n (-5,9% respecto al a帽o anterior). De este modo es capaz de comprar solamente lo que necesita en ese momento y en la cantidad que necesita.

Por otra parte, la necesidad de optimizar su presupuesto destinado a la cesta de la compra le hace m谩s ahorrador: un 73% compara precios para aprovechar ofertas, cuando en el 2002 lo hac铆a un 69%, y un 44% dice comprar productos de marca s贸lo cuando est谩n en oferta, frente a un 39% en 2002. En este sentido, la marca de la distribuci贸n alcanza en el 煤ltimo a帽o un 33% de cuota en valor, mientras que en 2002 茅sta era de un 28%.

2. El consumidor exige un low-cost de calidad.

Para un 25% de las amas de casa el precio es el factor m谩s importante a la hora de hacer la compra, 4 puntos m谩s de lo que supon铆a en 2005 (entonces era un 21% de las amas de casa que as铆 lo declaraba). Sin embargo, el valor del precio se ha modificado en los 煤ltimos a帽os y el consumidor ya no busca solamente precios bajos, sino que quiere m谩s por el mismo precio o lo mismo a un precio menor. Busca en cada acto de compra un retorno individual y quiere sentirse inteligente. As铆, ha crecido el n煤mero de hogares que prefieren ahorrar en algunas compras para gastar m谩s en otras: un 54,6% declara que 鈥渁horra para lo que quiere鈥, frente a un 51% en 2006.

3. El consumidor es ecol贸gico, pero no a cualquier precio.

Un 84% de las amas de casa utiliza contenedores de reciclaje y un 64% declara comprar productos que no da帽an el medio ambiente. Sin embargo s贸lo un 43% de ellas estar铆a dispuesta a pagar m谩s por estos productos, seg煤n el estudio, lo que demuestra que existe predisposici贸n por parte del consumidor pero espera una oferta adaptada a sus convicciones.

4. Internet se expande como canal de compra.

Internet como canal para realizar las compras de alimentaci贸n y droguer铆a ha crecido un 35% en valor en los 煤ltimos dos a帽os, y 2,5 millones de hogares ya han hecho alguna compra a trav茅s de este canal en el 煤ltimo a帽o. 脡stos gastan un promedio de 64 euros en cada cesta, y un 28% de amas de casa menores de 35 a帽os dicen que lo usar铆an para hacer la compra, lo que demuestra el potencial de este medio como canal de compra.

En el 煤ltimo a帽o, de todo el gasto realizado en Caprabo el 4,2% proven铆a de las compras realizadas a trav茅s de capraboacasa.com, el 2,1% del gasto en Eroski de Eroski Online, y el 1,5% de Condis de CondisLine.com.

5. El consumidor comprar谩 salud.

La demanda de salud y bienestar es y ser谩 una demanda leg铆tima de consumidor. Siete de cada diez amas de casa declaran buscar productos sanos (71%), y el 51% opina que los productos sin aditivos saben mejor. El 60% prefiere comprar productos del pa铆s, generalmente m谩s asociados a una dieta saludable.

Si bien en la d茅cada de los 90 el concepto de salud estaba asociado a 鈥渃uidar la l铆nea鈥, hacia el 2000 el beneficio de la salud estaba en consumir alimentos funcionales y en 2005 se buscaba m谩s el bienestar y la belleza, la tendencia que predomina en la actualidad es la que a帽ade beneficios espec铆ficos a la funcionalidad.

Es decir, los productos que triunfan hoy y que marcan una v铆a de crecimiento basada en la salud, son aquellos que aportan soluciones espec铆ficas, como productos para combatir el colesterol, la densidad 贸sea鈥

Informe completo (pdf)

Fuente: MarketingNews.es

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Mariano Morresi

Desconectar para conectar

Comerciales, pausas y copetines Sin comentarios »

El siguiente video ha circulado bastante por la web en los 煤ltimos meses. Pertenece a la empresa de telefon铆a tailandesa DTAC. El poder viral tiene que ver con un mensaje simple, universal y actual: “desconectar para conectar”, desconectarse de la tecnolog铆a para conectar con las personas y el entorno, para que la presencia sea presente.

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M谩s info aqu铆

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Mariano Morresi

驴Innovar en la crisis?

Los autores hablan Sin comentarios »

Por Alfonso V谩zquez

Casi por sorpresa, desliz谩ndose por el est铆o, el espectro que todos ve铆amos vagar por el espacio, la gran crisis, la mayor desde hace decenas de a帽os 鈥搒i excluimos las guerras mundiales- se ha corporeizado. Y nosotros, pobres mortales que est谩bamos trabajando denodadamente el esp铆ritu de la innovaci贸n, nos vemos abocados a una situaci贸n 鈥渁jena鈥, extrema, que pone en cuesti贸n lo que est谩bamos diciendo y haciendo.

Como he venido sosteniendo reiteradamente, la enorme mayor铆a de los enfoques y herramientas pretendidamente 鈥渋nnovadoras鈥 ignoraban p煤dicamente la naturaleza de la l贸gica del sistema imperante (la l贸gica capitalista, al fin y al cabo) y trataban melifluamente de adaptar sus posiciones a lo 鈥減ol铆ticamente correcto鈥, a aquello que pareciera aceptable por los bienpensantes, cuando no eran simplemente una forma de hacer negocio siguiendo la estela que impon铆a el pensamiento dominante. El resultado ya est谩 a la vista.

Hemos vivido otras crisis c铆clicas, la de los setenta (ruptura del dominio colonial), la de los ochenta (adaptaci贸n estructural y tecnol贸gica) y la de los noventa (reestructuraci贸n ante los procesos de globalizaci贸n), pero podemos preguntarnos: 驴Qu茅 es esta crisis? Porque no es una crisis c铆clica, en el sentido cl谩sico del t茅rmino, sino que, como ya han hecho notar destacados analistas, se 鈥減arece鈥 m谩s a la del 29; es decir, al derrumbe de un modelo de desarrollo capitalista cuyas bases eran de barro. En el 29 estuvo Keynes; 驴hoy?

En realidad, la crisis del 29 se prolonga durante toda la d茅cada de los treinta, con medidas de los gobiernos 鈥損eligrosamente parecidas a las que hoy, a toda prisa, se adoptan- que no hacen m谩s que agravarla; por decirlo con un sarcasmo macabro, su 鈥渟alida鈥 fue la II Guerra Mundial, que destruy贸 capacidad instalada, seres humanos 鈥揹isminuyendo el paro- y todo tipo de estructuras, creando as铆 las condiciones para una elevada demanda de reconstruir lo destruido; y como lo destruido hab铆a sido de tanta magnitud, no vuelve a producirse ninguna crisis hasta los a帽os setenta (la crisis del petr贸leo).

Al igual que la crisis del 29, la actual es una crisis del modelo de acumulaci贸n capitalista, no una crisis de demanda y oferta descompensadas. Durante veinte a帽os, coincidiendo con el desplome del sistema sovi茅tico, nos han dado para vivir la alegr铆a orgi谩stica del sistema capitalista triunfante, con su siniestra equiparaci贸n de mercado 鈥減erfecto鈥 (aunque todos los poderes lo hac铆an implacablemente imperfecto), bienestar material (para quienes estaban bajo el paraguas, -y, desde luego, no para todos- de las econom铆as desarrolladas) y… 隆democracia y libertad! Disentir de este evidente absurdo era considerado una 鈥渄esviaci贸n鈥 que deb铆a tener una sanci贸n, si no penal, s铆 civil. As铆 se han acallado voces, se ha reducido a la marginaci贸n a los cr铆ticos reales del sistema, se han abierto tribunas p煤blicas para sus apologistas, y, lo que es m谩s grave si cabe, se ha vaciado cualquier alternativa de la otrora denominada 鈥渋zquierda鈥. El sistema vaga sin referentes ni contrastes…

La crisis del 29 se produce por la contraposici贸n entre la acumulaci贸n que practica el capital frente a las rentas del trabajo, insuficientes para mantener la demanda, y, como consecuencia 鈥揷omo un t铆mido adelanto de lo que ocurre hoy-, las maniobras especulativas en Bolsa para mantener el ritmo de incremento de valor financiero. Esta crisis fundamenta la confrontaci贸n entre capital y trabajo. Sin embargo, la crisis actual, que se viene gestando desde hace varios a帽os, no se basa en la mencionada confrontaci贸n, sino en otra cuya salida es enormemente m谩s compleja: la escisi贸n entre 鈥渆conom铆a real鈥 y 鈥渆conom铆a financiera鈥, pero con la brutal subsunci贸n de la primera en la segunda. De forma que la llamada esfera financiera opera con su propia l贸gica, ajena, m谩s all谩 del corto plazo, a la econom铆a real, con un 煤nico objetivo: Revalorizarse sin cesar, acumular sin l铆mites.

Concluida la subsunci贸n real de la sociedad en el Capital, dominado el planeta, colonizados los cuerpos del deseo (鈥渟ea sano, sea atractivo, demuestre su estatus, conquiste a quien quiera con este perfume, est茅 a la moda, sea feliz, sea libre, y, de vez en cuando, busque su paz interior con los libros de autoayuda para no ver lo que ocurre a su alrededor…鈥), condenados a la pobreza dos tercios de la Humanidad 鈥揳 no consumir, desde la l贸gica del capital, y, por tanto, a no producir nada de valor 鈥渕onetario鈥, ni siquiera subjetividades m谩s all谩 de las acciones de las ONG鈥檚-, el sistema busca 鈥揷omo en el 29, no nos enga帽emos- fuentes de revalorizaci贸n de sus activos financieros que, ya inevitablemente, pasan abiertamente a la especulaci贸n m谩s feroz y, sin ambages, al fraude masivo 鈥渃onsentido鈥 鈥搉o hay ninguna dificultad en a帽adir a ello, aunque suene 鈥減ol铆ticamente incorrecto鈥, las pr谩cticas mafiosas (que, no lo olvidemos, en gran medida trafican con cuerpos y subjetividades) que mueven un porcentaje ciertamente llamativo del PIB mundial -. El capital, en su ansia de acumulaci贸n sin fin, ha tenido que reducir todo a la medida (en t茅rminos monetarios): los cuerpos, las subjetividades, los deseos, el amor, la ilusi贸n, el arte, la enfermedad, la desesperaci贸n, 隆incluso la pobreza! S贸lo as铆 puede calcularse su 鈥渧alor de cambio鈥, destruyendo, por 鈥渙bsoleto鈥, cualquier 鈥渧alor de uso鈥 ajeno a su l贸gica. 鈥淰alemos鈥 el valor monetario que poseemos o generamos, nada m谩s.

De esta forma se activa un antagonismo latente, aunque p煤dicamente oculto todav铆a; as铆 como en el 29 el antagonismo se establec铆a entre patronos y obreros, el antagonismo hoy se establece entre la econom铆a real, la generadora de valor y de riqueza, y la econom铆a financiera/especulativa, que la engulle en sus movimientos especulativos. O, dicho de otra forma, entre la sociedad real y la sociedad virtual del Capital. Como estamos vivenciando en Euskadi, con una s贸lida base de econom铆a real, el impacto de la crisis est谩 todav铆a atemperado 鈥揳unque nos alcanzar谩, por supuesto-, evidenciando que no son nuestras malas pr谩cticas las que la han producido, sino un vendaval externo, al modo de un fen贸meno de la naturaleza, pero que no es natural…

Y no nos equivoquemos: tambi茅n la idea de innovaci贸n ha venido sistem谩ticamente referida a esta l贸gica, a su reducci贸n inmediata a la medida (en el corto plazo), incluso al absurdo ejercicio de anticipaci贸n de sus resultados. La innovaci贸n, promovida en el 谩mbito de la econom铆a real, ha sido mediada y controlada por la esfera financiera de antemano. Hoy ya tenemos el desastre servido: No s贸lo no hemos innovado como esper谩bamos 鈥搉i de lejos- sino que el Gran Hermano que controlaba todo entra en bancarrota… Pero, 驴no era lo que, si no hubi茅ramos sido tan miopes y obedientes, deb铆amos esperar? 驴O debemos esperar a que, con el dinero de todos, se salve la situaci贸n de los amos especuladores y a que la historia se repita con tintes cada vez m谩s graves?

En Euskadi estamos inmersos en numerosos debates sobre c贸mo convertirnos en una regi贸n europea puntera en innovaci贸n; creo sinceramente que tenemos que repensar de ra铆z las bases en las que estamos sustentando este esforzado intento. El escenario ha hecho explosi贸n, y ahora nos toca construir desde nuevas premisas, desde nuevos enfoques, desde nuevos conceptos, desde una idea distinta de sociedad. Porque ya los viejos Estados-naci贸n tienen poco que decir en este terreno 鈥搇os construy贸 la misma l贸gica que ahora los reduce a su papel de comparsas impotentes de la Historia-, tenemos que recurrir a la vitalidad de la sociedad real, a sus ilusiones y deseos, para construir escenarios de generaci贸n de riqueza no limitados a la l贸gica monetaria y a la esclavitud que esta impone en beneficio de esos pocos 鈥渓ejanos y desconocidos鈥. Como dije en alg煤n art铆culo hace alg煤n tiempo, innovar hoy es innovar el concepto de innovaci贸n. Y creo que, barridas las ficciones que nos han hecho ocultar lo que ocurr铆a, interesada o ingenuamente, nos toca mirar de cara a la dura realidad y preguntarnos: 驴Ahora qu茅 tenemos que hacer?

En el 煤ltimo libro que acabo de publicar (鈥淓strategias de la imaginaci贸n鈥 GRANICA, 2008) trato ya estos temas, aunque a煤n no conoc铆a la 鈥渆xplosi贸n鈥 del sistema, y aventuro algunas formas de tr谩nsito para navegar la crisis. Concluyo, pues, con unos p谩rrafos del Pr贸logo que Lorenzo Cach贸n hace al mismo.

鈥淓n 鈥楨l nuevo esp铆ritu del capitalismo鈥, Boltanski y Chiapello (1999) se帽alan la necesidad de un esp铆ritu para el capitalismo, sumando la perspectiva de Weber (razones individuales) con la de Hirschman (razones de bien com煤n) y articul谩ndola en torno al concepto de 鈥渏ustificaci贸n鈥. El esp铆ritu del capitalismo ser铆an representaciones y justificaciones compartidas que legitiman los modos de acci贸n adecuados al principio de justicia dominante.

De esta manera los autores quieren superar la oposici贸n entre los que no ven en la sociedad sino relaciones de fuerza (Bourdieu) y los contractualistas (Ricoeur) que ponen el acento en el debate democr谩tico de las condiciones de la justicia. Sobre el esp铆ritu del capitalismo act煤a fundamentalmente la cr铆tica que se apoya, necesariamente, en cuatro posibles 鈥渇uentes de indignaci贸n鈥 frente al capitalismo: a) inautenticidad; b) opresi贸n de la autonom铆a y la creatividad; c) miseria y desigualdades; y d) oportunismo y ego铆smo. Boltanski y Chiapello distinguen dos tipos de cr铆ticas: la 鈥渃r铆tica artista鈥 y la 鈥渃r铆tica social鈥. Pero mientras la primera se alimenta b谩sicamente de las dos primeras fuentes de indignaci贸n, la segunda lo hace de las dos 煤ltimas. En la parte final de El nuevo esp铆ritu del capitalismo, Boltanski y Chiapello adoptan un tono propositivo y abordan el 鈥渄espertar de la cr铆tica social鈥 y las indefiniciones de la cr铆tica artista aportando elementos que deber铆an permitir la refundaci贸n de ambas si quieren seguir cumpliendo un papel influyente en el nuevo (esp铆ritu del) capitalismo.

鈥楨strategias de la imaginaci贸n鈥 se mueve entre una s铆ntesis de la cr铆tica artista y la cr铆tica social pero, sobre todo, muestra el cambio de las bases sociales sobre las que se han construido los sistemas de trabajo y la l贸gica de las organizaciones (empresas y otras) en el mundo capitalista: las bases del poder y de la propiedad; en ese sentido est谩 m谩s cerca de Castells que de Boltanski y Chiapello, pero como se mueve en el campo de las cr铆ticas (artista y social) podr铆amos plantearnos si el texto de Alfonso V谩zquez (y las aportaciones de algunos autores que cita) no nos est谩n mostrando los primeros pasos del camino que conduce a una nueva 鈥渃iudad鈥 (cit茅), m谩s all谩 de la 鈥渃iudad por proyectos鈥 de que hablan Boltanski y Chiapello, una especie de 鈥渃iudad del conocimiento鈥, cit茅 en la que necesitaremos representaciones y justificaciones compartidas que legitimen los modos de acci贸n adecuados a un nuevo principio de justicia.鈥

Autor: Alfonso V谩zquez

Fuente: Foro 脥taca

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Fernando Cerutti

La crisis de Europa a煤n est谩 a mitad de camino

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Por Kenneth Rogoff

CAMBRIDGE, EE.UU.- Ahora que la Uni贸n Europea y el Fondo Monetario Internacional comprometieron 67.500 millones de euros para rescatar a los bancos irlandeses en dificultades, 驴est谩 terminando, finalmente, la crisis de deuda de la eurozona?

Desafortunadamente, no; es probable que apenas estemos a mitad de la crisis. Ciertamente, una enorme y sostenida aceleraci贸n del crecimiento podr铆a remediar los problemas de deuda de Europa. Sin embargo, ese escenario dorado es cada vez m谩s improbable. El final supondr谩, seguramente, una oleada de procesos de saneamiento de deuda similar a la que acab贸 con la crisis de deuda de Am茅rica latina de los a帽os ochenta.

Para empezar, faltan m谩s rescates, empezando por el de Portugal. Con una tasa de crecimiento promedio de menos del 1% en los 煤ltimos 10 a帽os, y el mercado laboral que es uno de los m谩s escler贸ticos de Europa, es dif铆cil imaginar c贸mo podr铆a Portugal crecer lo suficiente para eliminar su carga de deuda.

Los portugueses afirman que su situaci贸n no es tan grave como la de Grecia, que se encuentra ya en lo que ser铆a el equivalente econ贸mico de una terapia intensiva. Los niveles de deuda de Portugal son problem谩ticos. Es probable que Portugal, que parte de un escenario de recesi贸n o crecimiento lento con austeridad presupuestal para los pr贸ximos a帽os, busque ayuda m谩s pronto que tarde.

Espa帽a es un caso m谩s dif铆cil. El gobierno central es solvente, pero una parte importante de los bancos municipales o provinciales est谩n endeudados. La pregunta en el caso de Espa帽a es si, al igual que en Irlanda, el gobierno se dejar谩 manipular para que se haga cargo de la deuda privada y de la municipal. La historia no da lugar al optimismo. Es dif铆cil para un gobierno central no actuar mientras los actores econ贸micos clave est谩n al borde del colapso.

Los rescates de Portugal y Espa帽a son s贸lo la fase siguiente -no necesariamente la etapa final- de la crisis. A la larga, es probable que se requiera una reestructuraci贸n significativa de la deuda en todos los pa铆ses de la eurozona.

Los llamados PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y Espa帽a), que ya se enfrentaban a un crecimiento lento antes de la austeridad fiscal, tienen ante s铆 la perspectiva de una “d茅cada perdida”, como la que experiment贸 Am茅rica latina en los a帽os ochenta. El renacimiento y la din谩mica moderna de crecimiento de Am茅rica latina empezaron despu茅s de los procesos de saneamiento que se emprendieron en toda la regi贸n en el marco del Plan Brady de 1987. Una reestructuraci贸n similar es tambi茅n el escenario m谩s probable en Europa.

Merkel, la 煤nica realista

A veces parece que entre los l铆deres de la eurozona la 煤nica que est谩 dispuesta a encarar la posibilidad de una reestructuraci贸n de deuda en el futuro es la canciller alemana Angela Merkel. Se han hecho cr铆ticas generalizadas a los alemanes por se帽alar que Europa no tiene un mecanismo para solucionar los impagos soberanos y que con seguridad necesita uno. Muchos expertos quieren hacer creer que Irlanda habr铆a salido ilesa si no hubiera sido por las torpes afirmaciones de Alemania.

Eso es una tonter铆a. En vista de las enormes deudas privadas, la ca铆da de los precios inmobiliarios y los reclamos externos que ascend铆an a m谩s de 10 veces el ingreso nacional, nunca habr铆a habido una salida f谩cil.

En julio pasado, la eurozona hizo una gran alharaca con las “pruebas de tensi贸n” financiera de sus bancos y declar贸 que casi todos, incluidos los de Irlanda, gozaban de buena salud. La negaci贸n no es una pol铆tica 煤til para solucionar una crisis financiera.

Aqu铆 es donde el m谩s reciente rescate irland茅s es particularmente desconcertante. Esencialmente, lo que han hecho Europa y el FMI es convertir el problema de la deuda privada en uno de deuda soberana. A los titulares de bonos, a las personas y a las entidades que extienden cr茅ditos a los bancos se les permite sacar todo su dinero en masa y remplazarlo por deuda p煤blica. 驴Han decidido los europeos que el impago soberano es m谩s f谩cil o solo sue帽an con que no pasar谩?

Al nacionalizar las deudas privadas, Europa siguie el camino de la crisis de deuda de los a帽os ochenta de Am茅rica latina. Ah铆 los gobiernos “garantizaron” la deuda del sector privado y despu茅s declararon el default. Finalmente, con el Plan Brady de 1987, se logr贸 una reducci贸n de la deuda del 30 por ciento.

La mayor铆a de las autopsias de la crisis latinoamericana sugieren que todas podr铆an haber obtenido mejores resultados si hubieran logrado ponerse de acuerdo antes en la condonaci贸n parcial de la deuda. Am茅rica latina podr铆a haber vuelto a crecer mucho antes. Como los responsables europeos del dise帽o de pol铆ticas van de una etapa de negaci贸n a otra, tal vez sea tiempo de empezar a ver de forma m谩s realista. Un alcoh贸lico regenerado les podr铆a decir que el primer paso es aceptar, como Merkel, que Europa tiene un problema.

Autor: Kenneth Rogoff

Fuente: La Naci贸n – Project Syndicate

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Mariano Morresi

C贸mo pensar una ciudad, por Jaime Lerner

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Jaime Lerner es un arquitecto y urbanista brasile帽o de renombre mundial. Fue gobernador de Curitiba (su ciudad natal) y del estado de Paran谩. Hizo de su gesti贸n un modelo de planificaci贸n urbana, transporte, medio ambiente y programas sociales. Cultor del m茅todo de acupuntura urbana, busca con ideas simples y precisas y actuaciones r谩pidas la mejora en puntos concretos. Ha asesorado a muchas ciudades en el mundo en proyectos de desarrollo urbano.

En 2010 se present贸 en TEDxBuenos Aires y con un inspirador y peculiar estilo, ya aplicado en su presencia previa en el evento principal de TED, conmovi贸 a la audiencia. Su idea de creatividad y cambio social puede aplicarse m谩s all谩 de la arquitectura y las ciudades.

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Fernando Cerutti